1700 a 2300 metros sobre el nivel del mar

En el Valle de Cafayate nos encontramos con abundante sol todo el año, escasas lluvias (180 mm), altura (1700 a 2300 metros sobre el nivel del mar), suelo y agua de muy buena calidad vitícola, gran amplitud térmica (15 a 20 ºC), microclima ideal para el cultivo de la vid, amplio período libre de heladas y sutilezas que no se pueden medir, pero que están ahí y le otorgan a este lugar una magia especial.

En lo que respecta a los vinos, cabe destacar que, como se explicó anteriormente, brindan una gran expresión aromática, fuerte personalidad y tipicidad en todas las variedades. Esto pasa no solo con las uvas, sino con todos los cultivos agrícolas del lugar, y ni que hablar de las especias aromáticas.

El vino blanco Torrontés, embajador de estos valles, recorre el mundo, es premiado y no tiene igual en otros lugares vitivinícolas. De color amarillo claro con tonos verdosos, fresco, muy frutado, recuerda a la uva que le da origen y cuando nuevo a durazno blanco, flores y cítricos. En boca es redondo, amable, jugoso y de largo final.

El Valle de Cafayate por sí solo no es sinónimo de calidad, pero sumado al trabajo profesional que hacemos en la viña, vinificación, embotellado y conservación, logramos excelentes resultados. El torrontés, por ser una variedad aromática y plástica, además de clásico se puede elaborar como cosecha temprana de bajo alcohol, tardía, con madera, espumante y también como blend con otros blancos. Otras variedades blancas que se están cultivando son el Chardonnay, Sauvignon Blanc y Viognier. Las otras variedades rojas que se cultivan son el Malbec, Cabernet S, Tannat y en menor medida el Merlot, Syrah, Bonarda, Barbera y Pinot Noir.

En general, los vinos rojos son de una gran intensidad colorante, con fondo profundo y a veces negro y tonos violetas o rubíes. A la nariz son muy frutados, especiados y, según la variedad o momento de cosecha, aparecen las frutas maduras también. Todos con gran expresión aromática, fuerte tipicidad y personalidad, en boca muy carnosos y de gran volumen, taninos suaves y muy maduros, estructurados y de final muy largo y equilibrado. Muchos de ellos, dependiendo del viñedo y la vinificación, son totalmente aptos para la crianza en barricas.

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